Si no se cumple esta norma, el trabajo previo no habrá servido para nada y fácilmente aparecerán roces entre los compañeros del piso. La solución es que cada uno cumpla con sus suyo.

Ser estudiante en la universidad es una experiencia maravillosa. Sin embargo no es todo un camino de rosas. Durante los años en la universidad nos encontraremos algunas piedras en el camino y, sin duda, la convivencia en un piso de estudiantes es una de ellas.

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Parece que la universidad es el momento perfecto para vivir con compañeros de clase, sobre todo si te tienes que ir a otra ciudad. La verdad es que como todo, compartir piso tiene sus ventajas y sus inconvenientes: por un lado tendremos más intimidad y libertad total, pero, por otro no disfrutaremos de los servicios de las residencias de estudiantes (limpieza, alimentación, instalaciones…).

Estos son algunos ejemplos, aunque la lista de ventajas e inconvenientes es un poco más larga. Si vives en un piso de estudiantes te dejamos estos consejos para el mantenimiento y la limpieza en tu nuevo hogar compartido:

#1. Calendario de tareas

El primer paso para organizar la limpieza de vuestro piso de estudiantes será organizar un calendario de tareas entre todos los habitantes del piso. En este calendario hay que tener en cuenta la limpieza y acondicionamiento de las zonas comunes del piso, ya que se entiende que cada uno será responsable de sus espacios privados.

Estas zonas comunes acostumbran a ser el baño, la cocina, y el salón, aunque puede haber otros como recibidor, pasillos, lavadero, terraza o trastero. Este calendario debe plasmarse en un papel o crear un panel que podamos utilizar para distribuirlo. Un buen truco que se utiliza en muchos pisos de estudiantes es colocarlo en la nevera.

Además de mantener el espacio limpio, debe estar ordenado y habitable para que el resto de compañeros se sientan de verdad como en casa.

#2. Rotación de las tareas

Una vez hecha una primera planificación conviene establecer unos periodos de rotación (semanal, mensual…) de forma que cada habitante realice todas las tareas. En ocasiones, estas tareas se distribuyen en función de las preferencias de cada uno, pero esta técnica puede terminar causando algunos inconvenientes.

Con un sistema de rotación de tareas conseguiremos por un lado evitar que nos cansemos de realizar siempre lo mismo. Y, por otro lado, conoceremos qué dificultades existen en el resto de tareas para asimilar buenos hábitos que faciliten este trabajo nuestro y de nuestros compañeros. Por ejemplo, en el baño podemos tener algunos hábitos que no lo dejan todo lo limpio que debería. Si otra persona se encarga de limpiarlo es difícil que cambiemos este hábito. En cambio, con el sistema de rotación, nos tocará a nosotros y así sabremos cómo podemos cambiar nuestras costumbres para conseguir una mayor limpieza.

#3. No hay excusas

Más que un consejo debería ser la norma general para todos. Si está planificado es obligación de todos que se cumplan con las tareas.

En un piso de estudiantes todos tenemos derechos y obligaciones; y una de las más básicas para la buena convivencia entre todos es tener voluntad y hacer las tareas que tocan cuando tocan; independientemente del resto de responsabilidades de cada uno.