¿Te vas de viaje? da igual que vayas acompañado o con un programa turístico muy apretado, seguro que encuentras el momento para realizar esas magníficas fotos con que sueñas. así que incluye tu equipo fotográfico en tu equipaje y a… ¡disfrutar!

Aunque una buena imagen requiere tiempo, los viajes organizados, en compañía de amigos o con fines distintos a los propiamente fotográficos, son también una ocasión para realizar excelentes tomas. Cuando hagas turismo con más gente te enfrentarás al reto añadido de no aburrir a tus acompañantes, ya que debes ser rápido en la ejecución, sin renunciar por eso a conseguir tomas sugerentes. Un equipo versátil, rapidez de recursos y algo de planificación, marcarán tu camino hacia el éxito.

Planifica tu visita

Siempre que sea posible y puedas influir en la programación trata de visitar los lugares más fotogénicos y hazlo a la mejor hora del día, cuando la luz es más suave (a primeras horas de la mañana y últimas de la tarde), aunque esto no siempre te resultará posible. La luz frontal favorece especialmente las fotos de edificios y elementos arquitectónicos, que suelen ser un motivo recurrente en este tipo de fotografía -evita las horas del mediodía cuando el sol incide verticalmente-. Antes de
viajar echa un vistazo a los blogs preferidos de los viajeros, como www.viajeroerrante.com que además presenta un buen aporte gráfico.

De esta manera, sacarás ideas de los mejores lugares a visitar en tu destino e inspiración fotográfica. También encontrarás información complementaria como consejos de alojamiento y gastronomía muy útiles para planificar tu viaje.

Algunas localizaciones son ideales para realizar fotografías durante la hora azul, cuando empieza a anochecer y el cielo es de un color azul intenso, y las luces de farolas y edificios empiezan ya a encenderse. Una consulta de los eventos y festividades que suceden durante la fecha que visitas el lugar puede suponerte, además de una interesante experiencia, una gran ocasión fotográfica. Si eres de los que le gusta captar el amanecer y las fotos nocturnas, quizás puedes encontrar un hueco mientras tus acompañantes duermen para volver a visitar esa localización que tanto te gustó.

Un equipo ligero y versatil

Cuando el objetivo principal de tu viaje no sea la fotografía, plantéate llevar contigo un equipo muy ligero que no te incomode, pero, sobre todo, que también sea versátil, ya que a la hora de hacer turismo te enfrentarás a muchas situaciones que requieren diferentes técnicas: monumentos, paisajes, algún retrato…

Sin duda la mayor libertad la encontrarás en una cámara compacta con funciones manuales. Si vas a decantarte por esta opción trata que sea de la mayor calidad posible, con tecnología actualizada que permita una buena gestión del ruido y que cuente con un sensor y procesador de calidad. Es importante que permita modificar los parámetros esenciales (diafragma, velocidad e
ISO) y que tenga los modos de prioridad a la apertura y a la velocidad.

Si has decidido optar por una compacta avanzada, entonces plantéate si prefieres un modelo con mayor versatilidad y un gran
zoom o bien con mejor resolución y una óptica luminosa, pero con menor rango focal. Si a pesar de todo te sientes motivado y decides viajar con tu réflex, lleva un equipo versátil donde no falte un objetivo angular y un tele medio. Un filtro polarizador y un trípode son los dos complementos esenciales. Puedes añadir también un juego de filtros degradados para tomas crepusculares y un flash externo. Las cámaras sin espejo son una alternativa intermedia que te otorgan versatilidad y calidad al mismo tiempo, con un buen compromiso respecto a tamaño y peso.

Hora de hacer fotos

Una vez que ya has planificado tu visita y cuentas con tu equipo de fotografía para tu viaje turístico, es hora de enfrentarte al momento de la verdad.

No te vamos a engañar, hacer fotos interesantes sobre la marcha, sin resultar pesado al resto de tus acompañantes y, además, disfrutar de la visita es todo un reto. Lo principal es que ante cada situación fotográfica dediques un momento para evaluar las posibilidades, decidir si la escena realmente merece la pena, cuál es el mejor ángulo desde el que deberías tomarla y qué
consideraciones técnicas debes tener en cuenta. A continuación exponemos algunas de las situaciones a la que es muy posible que te enfrentes y cómo resolverlas:

  • Quiero hacer una foto con una persona en primer plano y un monumento o un paisaje al fondo, pero el fondo es mucho más luminoso que la persona en primer plano: En esta situación suele suceder que la persona salga a contraluz, con un fondo correctamente expuesto y el modelo como silueta. Esta puede ser una opción muy creativa e interesante, pero si no buscas un contraluz toma la exposición correcta para el fondo y activa el flash integrado en la cámara para darle ese aporte extra a la persona. Lograrás una toma muy efectiva donde todo está correctamente iluminado. 
  • Es un lugar muy turístico y hay demasiada gente: Tienes dos opciones. La primera es integrar a la gente en tu toma de manera que favorezcan a la composición, eso significa paciencia y realizar varias tomas. La segunda,
    es utilizar un tiempo de exposición muy largo (15 ó 30 segundos) para convertirlos en “fantasmas” y que desaparezcan de tu toma. Para esto necesitarás un trípode y muy seguramente un filtro de densidad neutra. 
  • He llegado a la localización de noche o en la hora azul. El sitio es precioso pero la toma me exige subir el ISO a un nivel en que mi cámara pierde mucha calidad: Es el momento de usar un trípode. Verás además que el efecto de la gente en movimiento es muy favorecedor y que si tienes agua en la toma (como una cascada o un lago) el resultado es aún mejor. 
  • Estoy en el interior de un museo o de una catedral y no hay suficiente luz: Abre el diafragma a tope y sube el ISO hasta que la exposición sea correcta. Puedes no forzar tanto el ISO y subexponer un punto o dos que luego
    recuperarás en procesado, si disparas en RAW. 
  • El contraste entre el cielo y el resto de la escena es excesivo, de modo que el cielo aparece blanco, quemado: Si dominas la técnica del HDR este es el momento de hacer tres tomas, con un par de puntos de diferencia de
    exposición (una correctamente expuesta, otra subexpuesta y otra sobreexpuesta) que luego combinarás en el ordenador. Otras opciones son: utilizar filtros degradados o la función HDR que incorporan muchas cámaras compactas avanzadas. Si no te satisface ninguna de las tres soluciones, expón de manera que tengas un histograma lo más centrado posible sin perder información en el extremo izquierdo ni derecho. Aunque el resultado visual no sea bueno esto te dará la posibilidad de corregir la foto luego en un programa de edición. 
  • Estoy fotografiando la puesta de sol: Aprovecha para, además de sacar los colores del cielo y el sol, lograr siluetas a contraluz, para ello trata de que el horizonte esté lo más bajo posible para no cortar los motivos principales. Si quieres sacar ambos planos bien expuestos necesitarás filtros degradados.