En definitiva, ir de vacaciones está al alcance de todos: en la moderación está la clave. Eso sí, una vez metidos en faena, que nadie te quite las ganas de disfrutar.

Las vacaciones tendrían que ser uno más de los Derechos Universales. Después de todo un año aguantando presiones, control de gastos, trabajo y más trabajo sin apenas tener respiro, a nadie se le debe negar al menos una semana de relax y despreocupación. Pero, ¿Qué ocurre? Que a la hora de hacer cuentas los números no cuadran y ese crucero por la costa mediterránea se tambalea.

Si este, como el de la gran mayoría de españoles es tu caso, no te preocupes. Al igual sí, el crucero debe esperar, pero hay otras opciones igual de relajantes y económicas que te permitirán salir de casa sin que tu bolsillo se resienta.

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Olvida clichés: busca simplemente relajarte

Tenemos una concepción de veraneo como despilfarro por culpa de la concepción de que si no pasamos 15 días fuera y a un destino lejano, no estamos realmente de vacaciones.

Por suerte, vivimos en una zona donde el clima y los parajes acompañan. No hace falta recorrer 10.000 km. Buscando arena fina y aguas cristalinas cuando en torno a la hora podemos disfrutar de la costa Balear que no le tiene absolutamente nada que envidiar a la caribeña.

Por otra parte, una semana, o incluso un fin de semana “a todo plan” es mucho más disfrutable que quince días o un mes en el que tener que privarnos por extender más y más el periodo vacacional sin que la cuenta se quede en blanco.

Ojo con los “suplementos”

En ocasiones conseguimos gangas de viajes pero resulta que a la vuelta hemos duplicado o triplicado el presupuesto de gastos.

Es el caso de viajes al extranjero por ejemplo, en el que conseguimos un billete de avión a bajo precio y un alojamiento asequible pero no tenemos en cuenta otros factores como el coste de vida del país que visitamos, las actividades de ocio etc.

Destinos como París nos pueden salir a un precio bastante asequible para la economía familiar, pero permanecer varios días en la ciudad de las luces pude salirnos más caro debido a las comidas, de un precio desorbitado en las zonas turísticas, visitas a museos y excursiones. Porque ya que has hecho tantos kilómetros… ¿Te vas a quedar todo el día en el hotel?

“La economía local del lugar de destino es importante para medir los gastos que se produzcan durante el viaje.”

Por ello, a la hora de elegir destino, aunque el precio del billete es importante, no nos dejemos llevar por el ahorro en el desplazamiento y en el alojamiento únicamente. Un hotel un poco más caro se puede amortizar en una zona turística donde comer nos salga bastante más barato. En caso de que de entrada no te salgan las cuentas, no dudes en solicitar un crédito rápido online que te permita acceder a ese rincón del mundo que te haga desconectar y donde algo tan básico como la comida no te suponga un suplicio pagar por ella.

Saber qué es lo que nos apetece en cada momento

Volvemos a los clichés: que Ibiza esté de moda no quiere decir que tenga que ir a Ibiza, ni porque me ofrezcan hacer parapente tengo que hacerlo porque “es una experiencia única en la vida”.

Las vacaciones es momento para hacer un paréntesis y disfrutar de cada segundo. Esos segundos cada persona los disfruta de distinta manera: a algunos en un ambiente festivo y a otros una simple hamaca les vale para ello.

Tanto si eres de un tipo como de otro, busca tu hobby sin que su abuso acabe por estresarte y por esquilmarte la cuenta bancaria. Porque no te engañes: siete días de fiesta no hay quien los aguante.